#2 Ahí te veo. Cuando un juez obtiene evidencia de la corrupción del PP, de sus crímenes de estado, es el momento de recordar a "la izquierda" que los jueces son seres de luz, víctimas del extremismo comunista que los critica sin motivo. Los mismos jueces que abren causas y extienden durante años las pesquisas a partir de esos bulos que luego tienen que cerrar por absoluta ausencia de cuaquier indicio mínimamente fundado.
#5 No hay que quejarse de que haya jueces que, ante el robo de un teléfono móvil y difusión de sus contenidos, abra investigación contra... la propietaria del teléfono y contra su amigo, a quien un periodista le dio la tarjeta del teléfono robado. No iba a ponerse a investigar cómo es que llegó la tarjeta al periodista, mucho menos quién robó el teléfono y difundió su contenido.
No hay que quejarse de que haya jueces que imputen delitos a ciudadanos porque otro ciudadano dice que ha escuchado en un pasillo que se robaba dinero de la caja del partido político en el que trabajaban y porque también lo ponía en portada un periódico.
Sí hay que quejarse de un juez que se lleva a PJ a registrar la sede (reformada con dinero negro) de un partido político al que repetidas veces le ha pedido documentación, sin tener respuesta, acerca de su red clientelar y del pago de sobresueldos en B. A ese, a toma'pol'culo a Onteniente.
#6 Ante el robo del móvil y la difusión de sus contenidos, se investigó a dos periodistas y un comisario de policía. Les piden varios años de cárcel.
Al "amigo" le investigaron debido a la tardanza en devolver lo que no era suyo, y le dejaron de investigar cuando la asesoratriz dijo que a ella no le importaba. A la asesoratriz le pusieron un periódico.
El "ciudadano" que escuchaba cosas resultaba ser, además, un abogado del partido al que echaron con una acusación falsa de acoso sexual. Ahora sabemos que, de haber sido real, el protocolo hubiera sido taparlo.
En cuanto el PSOE volvió al poder, el partido dejó de ser necesario y se autodestruyó.
#7 Estuvo más cerca de la cárcel la víctima de lo que, por aquello, está el ex empleado público. Al amigo le investigaron por averiar una tarjeta que no había averiado, pero la prensa ultra decía que sí, así que al experto en la pseudociencia del derecho, analfabeto tecnológico le apetecía que sí lo estaba y tuvo que ser un extranjero quien le sacara de su ensoñación.
El ciudadano que escuchaba cosas, despedido por una falsa acusación, se inventó, en venganza, otra falsa acusación y un juez inició una investigación prospectiva. La primera fue resuelta en plazo; la segunda, estirada hasta que no daba más titulares, luego archivada.
En cuanto el PSOE volvió al poder, los dolidos mantenedores de la llama ultra patriótica nacional católica cambiaron de objetivo.
#8 A la "víctima" no la imputaron: así que no, no estuvo cerca de la cárcel. Al "amigo" no le exculpó ninguna pericial, sino el testimonio de su asistentriz (que cambió oportunamente de versión).
En cuanto a la otra fuente de lágrimas moradas, la investigación no pudo ser prospectiva si se basó en una denuncia.
#9 Es lo que tiene la pseudociencia del derecho, que siempre se puede investigar durante meses ante una denuncia sobre rumores en los pasillos, sin aportar la más mínima prueba, si es contra alguien a quien un juez que debe favores a otro partido político desea imputar.
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No hay que quejarse de que haya jueces que imputen delitos a ciudadanos porque otro ciudadano dice que ha escuchado en un pasillo que se robaba dinero de la caja del partido político en el que trabajaban y porque también lo ponía en portada un periódico.
Sí hay que quejarse de un juez que se lleva a PJ a registrar la sede (reformada con dinero negro) de un partido político al que repetidas veces le ha pedido documentación, sin tener respuesta, acerca de su red clientelar y del pago de sobresueldos en B. A ese, a toma'pol'culo a Onteniente.
Al "amigo" le investigaron debido a la tardanza en devolver lo que no era suyo, y le dejaron de investigar cuando la asesoratriz dijo que a ella no le importaba. A la asesoratriz le pusieron un periódico.
El "ciudadano" que escuchaba cosas resultaba ser, además, un abogado del partido al que echaron con una acusación falsa de acoso sexual. Ahora sabemos que, de haber sido real, el protocolo hubiera sido taparlo.
En cuanto el PSOE volvió al poder, el partido dejó de ser necesario y se autodestruyó.
El ciudadano que escuchaba cosas, despedido por una falsa acusación, se inventó, en venganza, otra falsa acusación y un juez inició una investigación prospectiva. La primera fue resuelta en plazo; la segunda, estirada hasta que no daba más titulares, luego archivada.
En cuanto el PSOE volvió al poder, los dolidos mantenedores de la llama ultra patriótica nacional católica cambiaron de objetivo.
En cuanto a la otra fuente de lágrimas moradas, la investigación no pudo ser prospectiva si se basó en una denuncia.