#1 Está clarísimo que no es lo mismo: "Al parecer has confundido un mapa con el riesgo potencial en caso de rotura para la población cercana a la presa con el riesgo de rotura en sí de la propia presa".
#1 Vamos a analizar la idea con Lógica proposicional con Coco.
- Por un lado, existe una probabilidad, en términos de ingeniería, de que haya una grieta o un desprendimiento en una presa. El coeficiente de seguridad se calcula para cada obra o diseño industrial.
- Por otro lado, existe una evaluación de riesgos, en términos de protección civil, de los daños que puede causar a una población la rotura de una presa, lo mismo que la proximidad a una zona sísmica.
Es peligroso aprovechar cualquier cosa para asustar a los ciudadanos. De lo que no hay duda es de que proporciona rentabilidad en las encuestras electorales (en gringolandia a veces aparecen las abejas asesinas africanas) y dosis diarias para los yonkis del odio.
#10 Eso está fuera de toda duda. Pero como digo en otro lado, hay que ver cuándo empezó a pasar esto porque quizás no es sólo cosa del PSOE, que lo es sin duda ninguna. Porque sí hubo lluvia de millones para salvar banqueros y tolerar fraudes fiscales, para callar amantes de reyes, como hay ahora para contentar al patán naranja y a su despreciable siervo marroquí de París.
#12 Sólo es uno más. No dejemos al margen a Koldo, Ábalos, Cerdán y el misterio de por qué su jefe no sabía nada, como una infanta cualquiera. Si quieres, sacamos algo de Podemos. Ahí basta con inventárselo.
El caso de rotura de la presa con el riesgo de rotura en sí de la propia presa.
- Por un lado, existe una probabilidad, en términos de ingeniería, de que haya una grieta o un desprendimiento en una presa. El coeficiente de seguridad se calcula para cada obra o diseño industrial.
- Por otro lado, existe una evaluación de riesgos, en términos de protección civil, de los daños que puede causar a una población la rotura de una presa, lo mismo que la proximidad a una zona sísmica.
Es peligroso aprovechar cualquier cosa para asustar a los ciudadanos. De lo que no hay duda es de que proporciona rentabilidad en las encuestras electorales (en gringolandia a veces aparecen las abejas asesinas africanas) y dosis diarias para los yonkis del odio.