La historia del infiltrado que nunca descubrió Pablo Escobar | infobae
Debido al poder que obtuvo como cabecilla del cartel de Medellín, entre los años 80 y 90 Pablo Escobar fue señalado como enemigo número uno de la lucha antidrogas de Estados Unidos, lo que hizo que las autoridades en este país implementaran múltiples estrategias que tenían como objetivo capturar al capo. Como si se tratara de una película de Hollywood, el agente de la DEA, Robert Mazur, aceptó en 1989 la misión de infiltrarse en el cartel de Medellín, siendo las finanzas de la estructura criminal el principal objetivo del norteamericano.