Algunas verdades incómodas sobre la batalla de Trafalgar
Hoy hace 211 años, sucedió algo que cambió radicalmente el destino de nuestra nación. No fue un accidente casual, no fue un imprevisto, no fue un conjuro malhadado; fue un gota a gota acumulado, una agonía pilotada por la desidia, un coma inducido por la inoperancia e incompetencia de gentes con golas almidonadas y voz atiplada, de personajes grotescos y translúcidos al sentido común, de unos gobernantes sin meritocracia alguna, cuyos herederos gobiernan aún. No es posible despertar a la conciencia sin dolor.