La Tierra se encuentra en el supercúmulo de Laniakea, una agrupación de varios supercúmulos de galaxias relativamente próximos entre sí. Uno de ellos es el supercúmulo de Virgo, en el cual nos encontramos. Dentro de este supercúmulo se puede distinguir un grupo más pequeño de galaxias llamado Grupo Local al cual nuestra Vía Láctea pertenece junto con Andrómeda, la Galaxia del Triángulo y varias galaxias satélites. La Vía Láctea es una galaxia espiral grande y la Tierra se encuentra en uno de los brazos denominado brazo de Orión.
La Vía Láctea podría ser más grande de lo creído. Generalmente, se plantea que el disco de nuestra galaxia tiene entre 100 000 y 130 000 años-luz de diámetro. Sin embargo, un nuevo estudio plantea que podría ser mucho más grande...La conclusión a la que han llegado es que el disco de la Vía Láctea podría tener unos 200000 años-luz de diámetro....
Nuestra galaxia, la Vía Láctea, es una característica impresionante del cielo nocturno, visible a simple vista como una banda nebulosa de estrellas de horizonte a horizonte. Ahora, por primera vez, el Observatorio de Neutrinos IceCube ha producido una imagen de la Vía Láctea utilizando neutrinos, pequeños mensajeros astronómicos fantasmales.
Un nuevo estudio científico reveló una conexión simbólica directa entre el Antiguo Egipto y la Vía Láctea. Se trata de una perspectiva distinta sobre cómo las primeras civilizaciones veían el cosmos. Estos nuevos hallazgos se basan en las imágenes de estrellas talladas en los ataúdes egipcios y sugiere que la Vía Láctea jugó un papel central en su cosmovisión religiosa.
La Vía Láctea parece una estructura relativamente plana cuando se contempla en luz visible. En rayos gamma, sin embargo, pinta una imagen diferente: dos enormes estructuras que se proyectan hacia afuera desde la protuberancia de la galaxia como un enorme reloj de arena. Llamadas las Burbujas de Fermi, estas estructuras son el resultado del agujero negro supermasivo de la Vía Láctea que se alimentó del gas interestelar en el pasado. Utilizando el Telescopio Espacial Hubble (HST), los astrónomos han determinado cuándo se formaron.
La gran mayoría de nosotros jamás ha visto un cielo inundado de estrellas, nuestros ojos han quedado ciegos, incapaces de ver más allá de una densa neblina de luz y contaminación. La indescriptible sensación de ver la Vía Láctea iluminando un cielo oscuro ha quedado reservada para unos pocos privilegiados. Miles de millones de soles bañando de fotones nuestra retinas, generando estímulos medibles en nuestros fotorreceptores, susurrando una bella historia de millones de años a nuestra corteza cerebral.
Un equipo internacional de astrofísicos ha descubierto algo totalmente nuevo, oculto en el centro de la Vía Láctea. A principios de la década de 1980, Farhad Yusef-Zadeh, de la Universidad Northwestern, descubrió gigantescos filamentos unidimensionales que colgaban verticalmente cerca de Sagitario A, el agujero negro supermasivo central de nuestra galaxia.
Una nueva medición reveló que Sagitario A* (Sgr A*), el agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea, está cerca de alcanzar su límite de velocidad de giro. El estudio publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society establece nuevos valores de giro para este enigmático objeto, que comparte vecindario con la Tierra.
Un equipo internacional de astrónomos ha anunciado el hallazgo de un objeto celeste inusual en nuestra galaxia, la Vía Láctea. Este enigmático objeto, cuya naturaleza exacta aún se está investigando, podría tratarse de una estrella, un par de estrellas o incluso algo completamente diferente. Lo que lo hace aún más intrigante es que está emitiendo rayos X al mismo tiempo que dispara ondas de radio, un fenómeno que se repite cada 44 minutos durante períodos de intensa actividad.
Una investigación internacional con miles de simulaciones astronómicas basadas en observaciones de los telescopios espaciales Hubble y Gaia sugiere que el choque entre las dos galaxias podría no ocurrir. La probabilidad real es del 50 % en los próximos 10.000 millones de años. La historia del destino cósmico de la Vía Láctea parecía estar escrita desde hace más de un siglo. Desde que los astrónomos detectaron el movimiento de acercamiento entre nuestra galaxia y la de Andrómeda en 1912, la idea de una colisión se vio como inevitable.
Científicos han creado un mapa detallado de la Vía Láctea usando 2 de los mayores radiotelescopios totalmente orientables del mundo ubicados en Alemania y Australia. La investigación analizó el hidrógeno -el elemento atómico neutro más abundante en el espacio y el principal componente de las estrellas y las galaxias- a través de todo el cielo en un estudio conocido como HI4PI. Todo un logro ya que "El ruido causado por los teléfonos móviles y las estaciones de radiodifusión contamina estas débiles emisiones". En español: goo.gl/TTUp1j
Sagitario A* es el nombre que los "terrícolas" le hemos dado al gigantesco objeto que se encuentra en el centro de nuestra galaxia. Se estima con un alto grado de certeza que Sagitario A* contiene un gigantesco agujero negro supermasivo en su interior, lo que puede inferirse por las frenéticas órbitas de las estrellas que lo rodean.
La gravitación del objeto es tan grande que absorbe toda la materia de las proximidades espaciales. Un agujero negro que gira a una velocidad de casi el máximo posible y devora materia a su alrededor ha sido detectado en nuestra galaxia, informa The Hindustan Times. El análisis de los rayos X...
Los astrónomos han revelado el mapa en 3D más preciso de la Vía Láctea, un logro que promete arrojar nueva luz sobre el funcionamiento de la galaxia y los misterios del universo en general. El vasto atlas electrónico fue compilado a partir de datos reunidos por el observatorio Gaia de la Agencia Espacial Europea, que ha estado escaneando los cielos desde que despegó en 2013 desde Kourou en la Guayana Francesa. El mapa contiene suficientes detalles para que los astrónomos midan la aceleración del sistema solar y calculen la masa de la galaxia.
En el centro de nuestra galaxia, a unos 26.000 años luz de nuestro planeta madre, hay una parcela del cosmos donde la fuerza gravitatoria es tan y tan fuerte que nada, ni siquiera la luz, puede escapar de ella. Se trata del agujero negro supermasivo Sagitario A* (o SgrA*, con asterisco final, sí); un monstruoso...
Astrónomos han avistado una "estrella zombi" inmensamente poderosa que atraviesa la Vía Láctea a más de 177.000 km/h (110.000 mph). Esta bala estelar, con un campo magnético capaz de destrozar átomos humanos, también tiene una historia de origen desconcertante que podría alterar nuestra comprensión de remanentes estelares similares. El sorprendente objeto, denominado SGR 0501+4516, es un magnetar, una estrella de neutrones con un potente campo magnético. Las estrellas de neutrones son los restos de estrellas muertas que han colapsado en cásc..