El TSXG ratificó que Ana Sandamil mató a su hija de siete años con alevosía, lo que implica un delito de asesinato con la agravante de parentesco. Cuando estaba en la cama con ella en su vivienda de Muimenta, ya que dormían juntas, «le suministró un fármaco con efectos sedantes y, seguidamente, la asfixió con sus propias manos», para lo que empleó, además de sus propias manos, algunos objetos encontraron en la habitación.
"Si hubiese sabido que estabas de guardia hubiese venido antes para dormir contigo". Al trabajador también se le imputan tocamientos «poco habituales» a una paciente a la que cogió el número de teléfono para llamarla poco después; él negó los hechos y pidió una indemnización de 3.751 euros