El hallazgo sugiere que reducir su presencia podría restaurar funciones cerebrales. Los resultados impulsan el desarrollo de tratamientos que aborden el envejecimiento desde el metabolismo celular.
La aparición y reciente aprobación de vacunas en base a una nueva tecnología basada en ARN autorreplicante, ha puesto en el foco de la atención de científicos e investigadores los desafíos, dudas, riesgos y problemas que podrían generar en la salud pública mundial. ¿Que es un saARN, ARN autoamplificante?
Rovi e Insud Pharma han sido las farmacéuticas elegidas para crear junto con el Gobierno, la primera farmacéutica semipública A través de Innierte, firmaron un acuerdo conjunto de más de 74 millones de euros para desarrollar y comercializar terapias avanzadas. Sin embargo, ni Rovi ni Insud Pharma tienen experiencia alguna en este tipo de medicamentos basados en genes, tejidos y células humanos modificados. Rovi en su Consejo de Administración aparecen nombres tan conocidos como Fátima Báñez, exministra de Sanidad,el socialista Marcos Peña,
En un descubrimiento que desafía el dogma de la biología, los investigadores han comprobado que las células de los mamíferos pueden convertir secuencias de ARN en ADN, una hazaña más común en los virus que en las células eucariotas, según publican en la revista “Science Advances”. Las células contienen maquinaria que duplica el ADN en un nuevo conjunto que va a parar a una célula recién formada.
El médico Víctor Javier Sanz acaba de publicar el último libro de una trilogía en la que analiza las terapias alternativas y niega su eficacia"Hay médicos que se creen que esas técnicas están por encima de la medicina y creen en la fuerza vital, en el chi, en el prana… Pero hay otros que lo hacen por puro y duro negocio""Hay quien va a los pseudoterapeutas porque piensan: yo voy a este señor porqu
¿Existe el llamado eje intestino-cerebro?. Esta doctora en Biotecnología indaga sobre esta relación y sus posibles efectos en el desarrollo de dolencias neurodegenerativas. Su proyecto ha sido premiado en la última edición del programa de Mujer y Ciencia de L'Oréal-Unesco.
Los biólogos siguen encontrando sorpresas, entre ellas algunas que podrían cuestionar la definición misma de vida. La última, publicada esta semana en un preprint, es un nuevo tipo de entidad similar a un virus que habita en las bacterias de la boca y el intestino humanos. Estos "obeliscos", como los llama el equipo de la Universidad de Stanford que los descubrió, tienen genomas aparentemente compuestos por bucles de ARN y se han encontrado secuencias suyas por todo el mundo.
“Robert F. Kennedy jr. ha ganado un juicio contra todos los lobbistas farmacéuticos. El Tribunal Supremo de EEUU confirma que el daño causado por las terapias génicas del ARNm del Covid es irreparable” (sic.). Este mensaje está circulando por distintas redes sociales y sitios web, alegando que esta resolución “abre un camino a nivel internacional, para investigar y sancionar en cada país a los responsables del engaño más grande de la historia de la humanidad”, en referencia a la vacuna contra la COVID-19. Sin embargo, esto es un bulo.
Un equipo de científicos de Stanford ha realizado un descubrimiento extraordinario. Este hallazgo, que ha sido denominado como "obelisco", consiste en diminutos fragmentos de ARN, más pequeños que un virus, que colonizan las bacterias de nuestra boca e intestinos y tienen la capacidad de transferir información que puede ser leída por una célula.
En este rincón de papel y tinta siempre hemos defendido que el bien común debe anteponerse a cualquier interés sectario o personal, mucho más cuando tal interés es crudamente crematístico o de control disciplinar. En este sentido, las vacunas constituyen un excelente instrumento en pro del bien común, pues protegen al vacunado, generando en él inmunidad frente a posibles contagios. No ocurre lo mismo con las terapias génicas experimentales, como demuestra un estudio que acaba de publicar la prestigiosa revista médica ‘The Lancet’.
Por primera vez intentaran curar a un paciente editando los genes de su cuerpo. La terapia modificará de forma permanente el ADN de una persona. En un mes comenzarán a verse los resultados. Como sea, dicen los especialistas, no hay vuelta atrás.