¿Es un pájaro? ¿Es un avión? No, es una campaña de propaganda venezolana diseñada para consolidar la imagen de hombre fuerte de Nicolás Maduro con la ayuda de un héroe con capa llamado SuperBigote. El cómic en que el protagonista se parece al presidente de Venezuela y es dibujado como un superman contra imperialistas ha despertado el debate entre admiradores y críticos.
Todo personaje cuyo impacto cultural ha traspasado su figura para convertirse en un icono popular reclama a gritos nuevas interpretaciones. Superman, el primer superhéroe de todos, no iba a ser menos. En la Edad de Plata, estas, dieron lugar a cómics divertidos y extraños. Así, vimos al Hombre de Acero convertido en Super-Hormiga, Super-León o Super-Sireno. Ocurrencias debidas al uso de la Kriptonita roja y, casi todas, de un número de duración. En 1989 DC llevó este concepto mucho más allá con Batman: Luz de Gas.
Mi reacción inicial al ver a los medios de derecha llevar a cabo su predecible rabieta por la nueva película de "Superman" fue que es más de lo mismo: afirman que es propaganda "consciente", enloquecen a la audiencia con amenazas de boicot y cosechan los frutos de distanciar aún más a su base del resto de la sociedad, de modo que el culto MAGA sea todo lo que les quede. Lo cual, para ser justos, ya es bastante malo. Pero el contenido real de las quejas hizo que todo este ejercicio fuera aún más siniestro. Los ataques a "Superman" forman parte..