La convivencia entre Ben Stern, de 95 años, y Lea Heitfield, de 31, no sólo llamó la atención por la diferencia de edad sino por los antecedentes tan contrapuestos que tienen sus vidas. Sin embargo, el anciano Stern no dudó en abrirle las puertas a la joven estudiante de la universidad de Berkeley.
“Tenía daño cerebral, lesiones pulmonares y había perdido varios dedos de las patas”, explicó la doctora. Contra todo pronóstico, Pablo logró superar las lesiones más graves y, al cabo de siete días, fue dado de alta con solo algunas heridas menores, principalmente en una de sus patas traseras y en la punta de la cola.