Las vitaminas son buenas. Para nosotros son epítome de la salud. Por eso cada vez hay más gente que toma suplementos vitamínicos. Si no sufres deficiencia de vitaminas, no es buena idea. Pero si la sufres, tampoco es necesariamente buena idea. Por ejemplo, en el caso de la vitamina D. Tomar demasiado tiene efectos muy adversos en la salud y superar el límite de dosis segura es relativamente fácil.
La vitamina D a menudo se considera LA cura milagrosa. La vitamina que podemos obtener del sol, el pescado o los aguacates, en realidad fortalece nuestro sistema inmunológico. Sin embargo, la deficiencia de vitamina D está particularmente extendida entre los ancianos y los pacientes con cáncer. Los investigadores han descubierto que tomar la vitamina puede reducir la tasa de muerte por cáncer en un enorme 13 por ciento. Los expertos en cáncer del Centro Alemán de Investigación del Cáncer (DKFZ) proporcionan otra cifra impresionante.
La vitamina B12 o cobalamina es una vitamina hidrosoluble esencial para el funcionamiento normal del cerebro, del sistema nervioso, y para la formación de la sangre y de varias proteínas. Sin embargo, consumirla en exceso tiene efectos muy perniciosos, tal y como se deduce de un reciente estudio publicado en JAMA Network Open.
La esperanza de vida en EE.UU. se redujo un año y medio durante el 2020, alcanzando los niveles más bajos desde la Segunda Guerra Mundial. Esta situación, ha impactado principalmente a las comunidades latinas y afroamericanas, según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades. Además del coronovirus, esta problemática se acentuó a causa de la epidemia de sobredosis de drogas, que aumentó un 30% en comparación con el 2019.
Más de una decena de personas han sido ingresadas en hospitales públicos de Baleares durante los meses de mayo y junio por insuficiencia renal aguda e hipercalcemia, provocadas por niveles peligrosamente altos de vitamina D en sangre. Las autoridades sanitarias han confirmado que los casos están relacionados con el consumo de un suplemento alimenticio defectuoso, lo que ha llevado a lanzar una alerta nacional para retirar el producto del mercado. El incidente ha puesto en el punto de mira un problema creciente: la intoxicación por vitamina D,
Los hombres y mujeres de mediana edad con altos niveles de vitamina D en la sangre tienen un 20 por ciento menos de probabilidades de contraer cáncer, según sugieren las investigaciones, y un tercio de los británicos tienen actualmente deficiencia de esta vitamina.
La relación entre la radiación de los teléfonos móviles y la salud humana suscita una gran preocupación en la opinión pública. El presente estudio evalúa el efecto del campo electromagnético (CEM) emitido por un teléfono móvil en el sistema inmunitario de las ratas y el posible papel protector de la vitamina D. Llegamos a la conclusión de que la exposición a la radiación de los teléfonos móviles compromete el sistema inmunitario de las ratas y la vitamina D parece tener un efecto protector.
Los investigadores de la Universidad de Bar Ilan y del Centro Médico de Galilea afirman que la vitamina D tiene un impacto tan fuerte en la gravedad de la enfermedad que pueden predecir cómo les iría a las personas si se infectaran basándose únicamente en su edad y en sus niveles de vitamina D. Su déficit aumenta significativamente los niveles de peligro, concluyeron en una investigación recientemente revisada por pares y publicada el jueves en la revista PLOS One ( https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0263069 ).
Otra idea es que, quizá, sea hora de revisar los valores de referencia. Ángel Durántez comparte esta idea porque las recomendaciones actuales se basan en cálculos erróneos. “Las cantidades recomendadas por las autoridades sanitarias, de 400 UI al día para prevenir el raquitismo, son como decir que con 300 calorías diarias el 97,5% de la población no se muere”. En realidad, para gozar de una salud plena “se deberían elevar hasta los 600 UI-800 UI de vitamina D, para alcanzar y mantener unos valores plasmáticos de 20-30 ng/mL. Pero estos cálculo
El brusco aumento de muertes comenzó en diciembre y se hizo especialmente evidente en enero, cuando 82 fallecimientos por sobredosis marcaron un récord histórico en la ciudad. Sucedió justo después de que el Gobierno municipal cerrara un centro de atención clave, en el que los drogodependientes llevaban a cabo su consumo bajo supervisión médica y después de que aumentaran los controles policiales en el barrio de Tenderloin, asolado por las drogas.
Las muertes por sobredosis de opiáceos se están disparando en Nueva York y a menudo se necesitan cuatro o cinco dosis de Narcan para reanimar a las víctimas del fentanilo, pero el Estado se niega a respaldar medicamentos mejores y específicos para el fentanilo.