Aunque todavía no han sido procesadas están ya haciendo las rondas una serie de imágenes de Pan, una de las lunas de Júpiter, tomadas por la sonda Cassini el 7 de marzo de 2017. Unas imágenes tan alucinantes que hasta Carolyn Porco, la responsable del equipo que produce las imágenes finales de Cassini, creyó al principio que eran impresiones artísticas. Pero son reales.
En el patio trasero de nuestro sistema solar tenemos un satélite que está arrojando al espacio exterior pruebas de lo que está pasando en su océano subterráneo. No hay que organizar una compleja misión para posarnos en su superficie, no hay que perforar una gruesa capa de hielo para llegar al sitio donde se producen fascinantes procesos hidrotermales (de origen biológico o no), sólo tenemos que colocar una sonda en órbita, desplegar unos cuantos instrumentos y zambullirnos hasta la saciedad en los enormes jets que la sonda Cassini encontró.
Ya no hay marcha atrás. La mítica sonda Cassini ha comenzado la última etapa de su prolífica misión, denominada adecuadamente como el Gran Final. Cassini, que fue lanzada en 1997 y llegó a Saturno en 2004, se estrellará contra Saturno el próximo 15 de septiembre, poniendo fin a un episodio de exploración del sistema solar que pasará a la historia
Tras un viaje de 20 años, llega el principio del fin para Cassini. La nave espacial realiza hoy la primera de 22 inmersiones entre Saturno y sus anillos. Ya no hay vuelta atrás: la misión terminará el próximo 15 de septiembre cuando la sonda se desintegre en la atmósfera del planeta.
"Cassini ha estado orbitando alrededor del planeta durante muchos años y se ha servido de Titán para cambiar de órbita. A finales de abril, volvió a cambiar de órbita rozando Titán. Ahora, se encuentra entre el planeta y el anillo D y, tras realizar 22 de esas órbitas, Cassini se precipitará contra Saturno en septiembre.
Y, de repente, ya no existía. En un instante desapareció la misión de exploración planetaria más compleja y costosa que se haya lanzado jamás. El 15 de septiembre de 2017 a las 11:55:46 UTC la antena de la red de espacio profundo de la NASA en Canberra comprobó que la señal de telemetría de la sonda se interrumpía tal y como estaba previsto. La comparación con el electrocardiograma plano que señala la muerte de un ser humano era casi inevitable. Era la indicación de que la antena de alta ganancia de la sonda había dejado de apuntar a la Tierra.
Han surgido nuevos hallazgos sobre cinco pequeñas lunas alojadas en y cerca de los anillos de Saturno. Los sobrevuelos más cercanos de la nave espacial Cassini de la NASA revelan que las superficies de estas lunas inusuales están cubiertas con material de los anillos del planeta y de partículas heladas que son expulsadas de la luna más grande de Saturno, Encélado.
La NASA ha seleccionado hoy la próxima misión de tipo New Frontiers y, contra todo pronóstico, la ganadora es Dragonfly, un dron que explorará Titán, la mayor luna de Saturno. Y es una sorpresa porque cuando fue preseleccionada como finalista junto a CAESAR, nadie —ni yo mismo— dio un céntimo por ella. Dragonfly es una misión apasionante, pero también es tremendamente arriesgada. Estamos hablando de enviar una aeronave dotada de un generador de radioisótopos a un mundo gélido situado a 1500 millones de kilómetros del Sol.
¿Cuál es el planeta del sistema solar con más lunas? Hasta ayer este título lo ostentaba Júpiter, con 79 satélites naturales conocidos (además de un satélite artificial: la sonda Juno). Pero Saturno acaba de adelantar al gigante joviano por la derecha gracias al nuevo descubrimiento de nada más y nada menos que veinte lunas de golpe, por lo que la cifra total de satélites de Saturno se sitúa ahora en 82. El descubrimiento ha sido llevado a cabo por un equipo de astrónomos dirigido por Scott S. Sheppard (Carnegie Institution for Science).
Titán, la mayor luna de Saturno y uno de los lugares más prometedores para encontrar vida dentro del Sistema Solar, podría terminar estrellándose contra el gran planeta anillado. Pero también podría ser 'explusado' de nuestro sistema planetario y perderse para siempre en la inmensa soledad del espacio exterior. Su destino final depende, en gran medida, de cómo evolucione la enorme influencia que esta luna tiene sobre la inclinación del planeta, y de si su lenta pero continua migración hacia el exterior es capaz, algún día, de 'tumbar' al [...]
En las páginas de este sitio web se encuentra registrada la historia de una audaz expedición robótica al planeta Saturno, su inmenso imperio de docenas de lunas y su vasto disco reluciente de escombros helados... todo a miles de millones de millas y un destino lejos de la Tierra. .
Antes de hablar de nuestras protagonistas de hoy me gustaría ponerlas en perspectiva: se trata de lunas minúsculas, cuyo interés estriba principalmente en su origen y características orbitales. Comparadas con Dione, Titán o Jápeto son meros guijarros flotando en el espacio. Para que te hagas una idea, la más grande de la que hablaremos hoy, Febe, tiene una masa del 0,006% de la de Titán (que hace honor a su nombre). ¡Harían falta más de 16 000 Febes para alcanzar la masa de Titán! Y esa es la más grande de todas.
En la mañana del sábado 5 de noviembre, un equipo internacional de científicos planetarios se despertó con gran alegría ante las primeras imágenes del Webb de la mayor luna de Saturno, Titán. Aquí, el investigador principal Conor Nixon y otros miembros del equipo del programa 1251 de Observación en Tiempo Garantizado (GTO) que utiliza el Webb para investigar la atmósfera y el clima de Titán describen sus reacciones iniciales al ver los datos.
La investigación, publicada el 12 de mayo en la revista Science Advances, fija la edad de los anillos de Saturno en no más de 400 millones de años. Esto hace que los anillos sean mucho más jóvenes que el propio Saturno, que tiene unos 4.500 millones de años.
Los icónicos anillos de Saturno ya no serán visibles desde la Tierra. La NASA ha confirmado que los observadores de estrellas tienen hasta 2025 para ver las estructuras icónicas antes de que Saturno se incline hacia la Tierra, convirtiendo los vastos anillos en una línea casi invisible. Compuesto por siete anillos distintos, se cree que este fenómeno cósmico se formó a partir de restos de cometas, asteroides y lunas que se aventuraron demasiado cerca de Saturno y fueron destrozados por la inmensa atracción gravitacional del planeta.