Los expertos de Pimco, una de las mayores gestoras del mundo, creen que la economía mundial y los mercados financieros se verán afectados por cambios radicales en los próximos años. La retirada de los estímulos de los bancos centrales y el incremento de la inflación, junto a la volatilidad que generan los eventos geopolíticos (como el temor a una guerra comercial Estados Unidos-China), aumentan las probabilidades de que Estados Unidos tenga que enfrentarse a una recesión de aquí a 3 o 5 años.
Comienzan a surgir voces que advierten del riesgo de una inminente crisis mundial. La intensidad y el momento dependerán del tipo de recesión: de tipos de interés, de crédito o de inflación. En junio de 2006 la Reserva Federal realizó su última subida de tipos antes de la gran recesión que se inició dos años más tarde. En ese momento la entidad anticipaba una ligera desaceleración de la economía, pero como la inflación estaba presionando, se vio obligada a seguir apretando el cinturón monetario.
En los últimos seis meses las previsiones de los diferentes servicios de estudios, think-tanks, analistas y colegas economistas de reconocido prestigio, vienen alertando sobre un cierto proceso de desaceleración de la economía mundial, europea y nacional. No aporto nada nuevo al debate, pues ya incluso en esta misma columna me pronuncié en ese sentido hace unos meses.
El debilitamiento de la economía mundial, los riesgos relacionados con la posible salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE) sin un acuerdo y las disputas comerciales empujaron la actividad en el sector manufacturero alemán a contraerse en marzo a su ritmo más rápido desde julio de 2012, según el PMI.
Las ventas de automóviles en Europa vuelven a sumar otro mes más de caídas interanuales, lo que evidencia que algo no funciona bien en la economía del Viejo Continente. Este ha sido el décimo descenso interanual de las ventas consecutivo, una corrección que se asemeja a la que sufrió el sector entre finales de 2011 y principios de 2013, con la zona euro sumida en la crisis de deuda soberana que provocó una recesión económica que duró dos años. Los paralelismos son inevitables ahora que el crecimiento en Europa se está desacelerando.
Tras una efímera calma, se avecina una fuerte tormenta. Los futuros norteamericanos anticipan una auténtica sesión bajista en Wall Street este miércoles. Se esperan caídas superiores al 1% en los principales índices de la bolsa de Nueva York. Los malos datos macro que se han conocido en Europa y China han disparado las alarmas, provocando incluso que la renta fija estadounidense esté dando las mismas señales que antes de la crisis financiera que comenzó en 2008.
Alemania tiene la fuerza fiscal para contrarrestar cualquier crisis económica "con toda su fuerza", así lo aseguró el domingo, al menos, el ministro de Finanzas, Olaf Scholz, cuando al sugerir que Berlín podría inyectar hasta 50.000 millones de euros de gasto adicional para estimular su debilitada economía.
EEUU entró oficialmente en recesión durante el mes de febrero, según determinó la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés), encargada de seguir la evolución de los ciclos económicos en este país. La entrada en recesión rompió con 128 meses de crecimiento, el periodo de expansión económica más largo de la historia de EEUU que se inició en 2009
La agencia de calificación S&P Global ha empeorado su visión sobre la banca española porque sostiene que las perspectivas sobre el sector se deterioran ante la posibilidad de que la recesión sea más intensa de lo previsto o la recuperación más lenta si hay un rebrote del coronavirus o errores en su gestión.
La bajada de los precios se intensificó en julio con un descenso del 0,6 % con respecto al mismo mes de 2019, una caída tres décimas superior a la de junio, debido principalmente al abaratamiento de los servicios de alojamiento y restauración.
Nueva York. Paul Krugman, columnista del New York Times, ha advertido que Estados Unidos parece estar encaminado a una gran recesión en comparación con la crisis financiera de 2008, en momentos en que la pandemia de COVID-19 sigue devastando al país. «La suspensión de los subsidios federales podría generar daños casi tan aterradores como los efectos económicos del coronavirus», dijo Krugman en un artículo de opinión titulado «Lo que se viene: la gran recesión», publicado el jueves pasado.
Analistas y agentes sociales coinciden en no situar la vuelta a los niveles de actividad y empleo previos al coronavirus antes de finales de 2023, un horizonte que se retrasaría siempre que se incumplan tres requisitos previos como el control de la enfermedad, una gestión correcta de los fondos europeos y políticas que eviten que la deuda pública se coma el remonte.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica una caída de la economía de la zona euro del 8,3 % para este año, 1,9 puntos porcentuales mejor de lo esperado en junio, con España a la cabeza con la recesión más aguda (-12,8 %) entre sus grandes economías.
El PIB de Reino Unido se contrajo un 9,9% en 2020, la mayor caída de su historia, debido al impacto de la pandemia de coronavirus, según ha confirmado la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), en base al primer cálculo del PIB en el último trimestre de 2020.