Estamos inmersos en una nueva eclosión del coronavirus, con brotes que se producen por doquier y con un número de positivos equiparables a los del mes de abril. El mayor porcentaje de nuevos casos se está dando en Aragón, Cataluña, Madrid y Navarra. Son, probablemente, frutos de la estupidez humana.
Centros de Salud que cierran ante el contagio de su personal, plantillas que llegan a una posible segunda ola arrastrando el agotamiento de la primera, escasez de personal, falta de rastreadores, ausencia de un plan de contingencia. La Atención Primaria se dirige exhausta y sin rumbo hacia un septiembre inquietante.
La tecnología tiene una infinidad de usos, y por desgracia, aunque la gran mayoría de los inventos se crean con buenas intenciones, es fácil darles la vuelta y aprovechar las ventajas que ofrece para malos usos y que benefician a uno a costa de otros.