En el desierto chileno de Atacama, el Telescopio Muy Grande (VLT, Very Large Telescope) del Observatorio Europeo Austral (ESO) lanza varios rayos láser hacia el cielo para crear estrellas guía artificiales que ayudan a los astrónomos a corregir las distorsiones causadas por la turbulencia atmosférica. Es uno de los pocos telescopios que pueden captar directamente imágenes de exoplanetas gigantes.
El Telescopio de Cosmología de Atacama, en los Andes chilenos, ha proporcionado la imagen más detallada de la materia oscura en una cuarta parte del cielo. El resultado confirma la teoría general de la relatividad sobre cómo las estructuras masivas han crecido y curvado la luz a lo largo de los 14.000 millones de años de evolución del universo.
Chile camina con paso firme para afianzarse en el mayor observatorio del espacio en la tierra. Ya a día de hoy el 50% de la infraestructura para la observación astronómica óptica del mundo está instalada en Chile. Se espera que esa cifra al 70% en la próxima década con la construcción de los nuevos observatorios.
He tenido la oportunidad recientemente de visitar el Observatorio ALMA, en Chile, un impresionante conjunto de 66 antenas situadas en el llano de Chajnantor, próximo al salar de Atacama, cuyo objetivo es la observación de la radiación que emiten los cuerpos que se encuentran entre los más fríos en el Universo. El Observatorio ALMA es una instalación científica de primer orden a nivel mundial y su visita resulta francamente impactante debido a su emplazamiento, remoto y de elevada altitud, y tambien por toda la tecnología que encierra.