Las acusaciones se leen como una enciclopedia de la depravación. Jugadores de hockey de categoría mayor sodomizados con palos de hockey cubiertos de "calor líquido". Un grupo de novatos adolescentes obligados a masturbarse y eyacular en la misma rebanada de pan, el último en hacerlo obligado a comerse el pan. Un jugador vio cómo se obligaba a los novatos de su equipo a mantener relaciones sexuales con prostitutas. Se animaba a los jugadores a pelearse con sus compañeros en los entrenamientos. Jugadores escupidos, orinados, defecados. Jugadores novatos obligados a recoger las heces…
El caso se destapó cuando le llegaron varios vídeos de las novatadas al director de la residencia Galdós que se habían difundido en varios grupos de estudiantes. El responsable denunció los hechos a los agentes tutores de la Unidad de Moncloa de la Policía Municipal. Los policías trasladaron el asunto a la comisaría de Policía Judicial de la Policía Municipal, que ha identificado a los implicados y les ha tomado declaración como imputados por presuntos delitos contra la integridad moral y coacciones.