Considerada la mariposa más bella de Europa, la mariposa nocturna isabelina es una de las especies más emblemáticas de la Sierra de Guadarrama. La encontró junto a su perro el naturalista D. Mariano de la Paz Graells en los pinares de Peguerinos (Ávila), que se la dedicó a la reina Isabel II, y de ahí su nombre científico, Graellsia isabelae. Incluida en la categoría de ‘interés especial’ en el en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, es una especie endémica de España y Francia, que queda religada a pinares alpinos de ambos países.
Un grupo de científicos ha descubierto una nueva especie de mariposa diurna, bautizada como «doncella esquiva» (Melitaea pseudornata) y cuya distribución se extiende por casi toda la península ibérica, salvo el suroeste y algunos puntos del noreste. Hasta el momento, la nueva mariposa se ha hallado en todas las comunidades autónomas peninsulares, salvo Asturias, Madrid y Murcia, aunque «seguramente se encuentre en todas ellas».
Martha Weiss presentó su investigación sobre el aprendizaje y la memoria de las mariposas, centrándose en su capacidad para retener información a lo largo de la metamorfosis e incluso transmitirla a las generaciones futuras. Habló de los experimentos realizados con su joven colaborador, Jo Nagai, que demuestran cómo las orugas pueden recordar olores desagradables cuando se convierten en mariposas adultas. Los resultados sugieren la existencia de posibles mecanismos epigenéticos en la transmisión de la memoria.