La red social de Zuckerberg clausura las cuentas que han compartido el desnudo más célebre del 76. Persiste en su política incoherente: no acepta a las madres amamantando ni los iconos de masturbación, pero sí permite la incitación al odio en páginas de extrema derecha.
"Aclaremos de una vez. Esa portada fue el resultado de un chantaje. "Unas fotos bonitas sin enseñar nada y a cambio no publicamos este robado en topless que te hemos hecho" (también se veía a mi madre)