Es más probable que la pandemia de coronavirus deje un legado de precios débiles o en descenso para los bienes y servicios que desencadene una mayor inflación mundial. El hallazgo subraya cómo los temores iniciales de que la interrupción de las cadenas de suministro provocaría un aumento de los precios han sido superados desde entonces por el consenso de que el verdadero problema es una profunda caída de la demanda a medida que la crisis golpea a millones de medios de vida.
La inflación se moderó en junio al 2,5% en la eurozona y al 2,6% en la UE, mientras que en España fue del 3,6%, a la cabeza de las cuatro grandes economías del euro. La inflación española es un 38% superior a la media de la UE y un 44% superior comparada con la de la zona euro.