Vampiros en la Habana
En algún lugar Cerca del mar Caribe a la altura de Miami, varios cientos de millas mar a dentro. El crepúsculo vespertino avanza hacia la noche cerrada y libre de contaminación lumínica. En el cielo se puede apreciar perfectamente la via láctea, no hace frio pese a ser mediados de diciembre y no se ve más luz que la de las estrellas y un ténue verde que fulgura en el alerón de estribor de nuestro buque. Un leve murmullo de las olas al golpear con el casco y de vez en cuando el resplandecer de la noche en la mar. Una paz perfecta a bordo de un monstruo de 16000 toneladas de acero fundido.…