El presidente Trump bromeó: "¿Dónde está mi dictador favorito?" Mientras esperaba una reunión con el presidente egipcio Abdel Fattah Al Sisi durante la cumbre del Grupo de los Siete del mes pasado. El comentario llamó la atención sobre una incómoda faceta de la relación entre Estados Unidos y Egipto.
Los ministros de Finanzas de siete superpotencias occidentales acuerdan apoyar un impuesto de mínimo y planetario de al menos el 15% que, a falta de mayor concreción, aspira a sentar las bases para comenzar a regular la tributación del capitalismo global, aunque mantiene las incógnitas sobre sus efectos reales en las haciendas estatales y los consumidores.
Los días en que las decisiones globales eran dictadas por un pequeño grupo de países hace mucho tiempo que acabaron, a juicio de China, que considera que los asuntos mundiales deben gestionarse a través de la consulta con todos los países, sean grandes o pequeños. A través de unas declaraciones del portavoz de la Embajada china en Londres colgadas en su página web, el gigante asiático hizo saber su opinión acerca de la cumbre del G7 y reiteró que "solo hay un sistema y un orden internacional en el mundo, el que tiene a la ONU en su núcleo.
Dicen las malas lenguas que la Izquierda, cuando gobierna, sube los impuestos y arruina a la ciudadanía; lenguas aún peores dicen que el dinero donde mejor está es en el bolsillo de los ciudadanos (los ciudadanos que tienen dinero, claro…) Aunque las lenguas auténticamente malas son las que defienden la inexistencia práctica del Estado, que no habría que sostener al no existir, y al que habría que sustituir, al no existir y ser necesario, con pingües beneficios.
Además, el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo y la Corporación Financiera Internacional van a ayudar a las empresas estatales ucranianas y al sector privado con 3.400 millones de dólares. La ayuda fue anunciada este viernes por el ministro de Finanzas alemán, Christian Lindner, y es una de las iniciativas adoptadas para responder a la agresión de Rusia a Ucrania en la reunión que mantuvo con sus homólogos del G7 en la ciudad alemana de Königswinter.
Estas naciones planean utilizar los recursos y capacidades del sector de energía nuclear civil de cada miembro de la alianza "para socavar el control de Rusia sobre las cadenas de suministro".
Si el G7 intenta "atentar contra la soberanía y los intereses fundamentales de la RPDC, será completamente disuadido por una fuerte contrarreación", advirtió la canciller norcoreana.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, participará en la cumbre del G7 de este año, que tiene en el centro de su agenda la guerra de Rusia en Ucrania y las amenazas del presidente Vladimir Putin de emplear armas nucleares en ese país. El G7 está compuesto por Japón, Italia, Canadá, Francia, Estados Unidos, Reino Unido y Alemania. Durante un corto lapso de tiempo, Rusia formó parte del grupo, que pasó a llamarse en ese entonces G8, pero fue expulsada luego de la anexión militar de la península de Crimea al territorio ruso.
Los líderes de la UE no respaldaron el lunes por la noche a Ursula von der Leyen para otro mandato como presidenta de la Comisión Europea, a pesar de que el francés Emmanuel Macron y el alemán Olaf Scholz habían asegurado en los últimos días que estaban cerca de llegar a un acuerdo, según dijeron tres diplomáticos de la UE a POLÍTICO. "No hay acuerdo esta noche", dijo el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, a los periodistas el lunes por la noche después de la cena de los líderes.
El secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, ha hablado con sus homólogos de los países del G7 para advertirles de que se podría producir un ataque de Irán y las fuerzas de Hizbulá en un plazo de 24 horas, según el portal de información Axios. Blinken convocó esa teleconferencia para coordinarse con los aliados cercanos de Estados Unidos y tratar de generar una presión diplomática de última hora sobre Irán y Hizbulá, para minimizar al máximo sus represalias, según Axios.
El G7, el grupo de las siete principales economías del mundo, anunció este sábado el alcance de un acuerdo para eximir a las grandes multinacionales de Estados Unidos del pago del impuesto mínimo del 15 % pactado en la OCDE. El pacto había sido avanzado esta semana por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, que celebró entonces que se hayan defendido los intereses de su país y a cambio pidió al Congreso eliminar la llamada cláusula 889, que contemplaba impuestos en represalia.