Escenas de alto voltaje, parejas que uno nunca hubiera imaginado y momentos de dos rombos, de esos que sólo son aptos para mayores de 18 (e, incluso a veces, acompañados). Son parte de la historia del cine y llegan hasta la discutida y discutible Cincuenta sombras de Grey, confirmación de que el softcore mantiene su tirón en el mundo del cine. Así son las cosas.
En el siglo XIV la moda de las POULAINES estaba extendida, ya no solamente entre los jóvenes nobles, pues los burgueses la adoptaron como una forma más de destacar su estatus, por el coste elevado de este tipo de calzado. En Polonia fueron especialmente populares, sobre todo en la corte de Cracovia, por lo que en Francia comienzan a llamarle “souliers à la poulaine”, o solamente “poulaine” también denominándolos “crackowes”.
La película comienza en una pequeña isla canadiense donde se ha creado el residencial Starlight, un paraíso en la Tierra, donde sus ciudadanos puede alejarse del mundanal ruido. Shivers parte de la premisa de dos doctores que han intentado ir más allá de los trasplantes. Para ello, han creado unos parásitos que puedan beneficiar a los seres humanos y curarlos de sus enfermedades. El problema es que esos parásitos toman el control de los seres que infectan, buscan reproducirse y promueven un comportamiento basado en los más terribles instintos.