Hoy nuestro querido rey emérito vuelve a ser noticia y, para beneplácito de los juancarlistas, ha demostrado que, pese a su avanzada edad, no ha cambiado sus costumbres más arraigadas: trincar pasta en negocios turbios y trincarse a señoras con ese dinero, según va desvelando la trama investigada por la fiscalía suiza.