Caminar es bueno. Nadie lo pone en duda. Pero ¿por qué? Aunque todo el mundo lo sabe, en realidad casi nadie sabe qué beneficios tiene un paseo diario. Es fácil dejarse llevar por un mensaje excesivamente optimista y abanderar las caminatas como si de una panacea se tratasen: bueno para la circulación, para la mente, para la autoestima, para la memoria, para el control del peso... Y, aunque es importante no caer en el sensacionalismo, lo cierto es que caminar es una de esas actividades que no tiene casi ningún aspecto negativo.
Un nuevo estudio indica que andar al menos 3.967 pasos diarios (frente a los 5.000 o 10.000 que se recomendaban), empieza a reducir el riesgo de morir por cualquier causa "Yo seguiría con los 10.000 pasos por lo menos cinco días a la semana", recomienda el doctor Miguel del Valle, presidente de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED)
Los expertos explican los beneficios de caminar hacia atrás, una práctica conocida como ‘retro-walking’ o ‘retroambulation’, ha captado en las últimas semanas la atención de los usuarios en las redes sociales, lo que, al mismo tiempo, ha despertado el interés de expertos en salud y fitness.
Un nuevo estudio concluye que 'Sahelanthropus tchadensis', considerado el homínido más antiguo conocido, caminaba sobre sus dos piernas hace 7 millones de años. El examen del fémur y el cúbito de un ejemplar desenterrado hace años indica que también trepaba a los árboles.
Una actividad tan sencilla como caminar podría ser el nuevo secreto para una vida más larga y saludable, según varias investigaciones que cambian la forma en que vemos nuestro cuerpo en reposo. En la era de las sillas ergonómicas y las pantallas omnipresentes, el acto de caminar ha sido relegado a lo cotidiano, lo invisible, lo olvidado. Pero varios estudios realizados por la Universidad de Harvard y publicados en su informe Walking for Health nos recuerdan que el movimiento más primario del ser humano puede ser también el más poderoso.