Cuatro de cada cinco teme las tensiones del comercio mundial y cree que afectarán a la internacionalización de las empresas españolas. El 60% de los expertos inmobiliarios considera que la economía española aún no ha superado la crisis económica y un 56% percibe que puede volver a producirse una burbuja inmobiliaria. Mientras, cuatro de cada cinco expertos contables teme las tensiones del comercio mundial y cree que afectarán a la internacionalización de las empresas españolas.
El sector de la edificación recibe últimamente buenas noticias. Según nos indican los visados del Col.legi d’Aparelladors, entre los meses de agosto del 2015 y del 2016, se están construyendo en la provincia de Barcelona 3.111 viviendas nuevas, con un crecimiento del 45% respecto al mismo periodo del año anterior. Una bonanza aparente que esconde cuestiones como la concentración de las nuevas promociones en aquellos lugares donde el precio de la vivienda es más caro.
La España a dos velocidades se acentúa. Mientras en la ciudad de Madrid hay barrios donde los precios apenas se encuentran un 10% por debajo de los máximos del boom, hay 23 capitales en las que los precios siguen cayendo, según el último informe de Tinsa.
La burbuja inmobiliaria china lleva ya prácticamente una década a punto de explotar y no hay año en que los medios occidentales no alerten de la catástrofe que se avecina. Sin embargo, es muy posible que sus enfoques sobre la subida de precios o la especulación estén demasiado influidos por lo ocurrido con el boom de la construcción de países como los Estados Unidos o España, olvidando que China sigue siendo un país mucho más orientado hacia la economía planificada y con características más propias de los países en vías de desarrollo.
Las entidades financieras disparan gracias a la liquidez que les inyecta el Banco Central Europeo a niveles desconocidos en una década la concesión de créditos para la compra de viviendas, un sector que al consolidarse como refugio de inversores particulares y fondos de inversión está desatando una espiral inflacionista que comienza a acercar los precios a los del anterior 'crash' con los riesgos de generar otra crisis habitacional que eso entraña.
El mercado estaba tan loco que el Gobierno decidió tomar una medida sin precedentes: prohibir a los extranjeros comprar vivienda. Esta medida iba a durar dos años pero ante el éxito de la misma han decidido prorrogarla otros dos años, hasta enero de 2027.
La escasez de viviendas ha hecho de Dublín una de las ciudades más caras del mundo para alquilar. El número de personas sin hogar ha aumentado considerablemente, mientras que la propiedad de la vivienda ha disminuido.
La burbuja inmobiliaria madrileña sigue inflándose, incluso con los tipos de interés más altos en la historia del euro, el final de las golden visas y la nueva Ley de Vivienda a la que el Gobierno regional se declara en insumisión. El repunte interanual de precios fue, en abril pasado, del 10,6%. Lejos de los modestos aumentos de Londres (2,8%) o de Milán (2,2%) y, desde luego, en clara desembalaje con otras capitales de la UE a las que rankings internacionales como los del banco de inversión UBS han situado desde antes de la Gran Pandemia...
La ONU tiene claros quiénes son los culpables del aumento del precio de la vivienda (y no es la demanda). La Relatora Especial de Naciones Unidas sobre una vivienda adecuada detalla en un informe los motivos que hay detrás de la ‘reburbuja inmobiliaria’ y aboga, entre otras cosas, por un marco regulador del alquiler que limite los precios, “imponiendo controles o congelando los precios de los alquileres cuando sea necesario”.
Los créditos hipotecarios para adquirir casa ganan peso en el negocio bancario mientras que a la vez vuelven a crecer los impagos por estos préstamos tras la reactivación del mercado inmobiliario en los últimos cinco años.