El botijo, ese instrumento para almacenar y refrescar agua tan español (pero también de muchos otros países mediterráneos) posee una historia que se remonta a las antiguas culturas mesopotámicas, donde se encontraron los primeros restos de recipientes con formas similares a los actuales. Sin embargo, se cree que ya en el Neolítico los antiguos prehistóricos
Aunque sus primeros ejemplares se remontan a la antigua Mesopotamia, 'The New York Times' todavía publicaba amplios reportajes en 1988 intentando explicar cómo este recipiente era capaz de enfriar el agua sin necesidad de energía eléctrica.