Murió en invierno a manos de un depredador y se ha conservado en perfecto estado enterrado en hielo. “Al descongelarse, desprendía un inconfundible aroma a carne vacuna, no desagradablemente mezclado con un leve olor a la tierra en la que se encontraba, sino más bien con un toque a champiñón”, escribió el paleontólogo en una ocasión, según cuenta la revista Atlas Obscura.