La obra de Asimov es una de las más importantes en toda la historia de la ciencia ficción. Su llegada a las pantallas por otro lado no ha sido fácil. Varias productoras, guionistas y directores han intentado adaptarla en formato de película. Por su extensión y numerosos detalles, parece ser que en formato serie es como más va a encajar.
Es difícil discrepar con esa vieja sentencia que justifica la libertad de prensa: «la gente de Estados Unidos tiene derecho a saber». Casi parece una crueldad tener la ingenuidad de preguntar «¿Derecho a saber qué? ¿Ciencias? ¿Matemáticas? ¿Economía? ¿Lenguas extranjeras?». Nada de lo mencionado, por supuesto. De hecho, uno bien podría suponer que el sentir popular es que los estadounidenses están mucho mejor sin esas menudencias.
Hay un culto a la ignorancia en Estados Unidos, y siempre lo ha habido. La cepa del anti-intelectualismo ha sido un hilo constante que serpentea por nuestra vida política y cultural, alimentado por la falsa noción de que la democracia significa que «mi ignorancia es tan válida como tu conocimiento». George Wallace, en sus discursos, tenía como uno de sus principales objetivos al «profesor cabeza de chorlito»,1 y con qué clamores de aprobación esa frase despectiva era siempre bien recibida por su auditorio «cabeza de chorlito»...
MOYERS: Usted escribió hace unos años que el declive del poder mundial de Estados Unidos se debe en parte a nuestra pérdida de estatus como líder científico mundial. ¿Por qué hemos descuidado la ciencia? ASIMOV: En parte debido al éxito. La declaración más dañina a la que Estados Unidos ha sido sometido es la frase "saberes yanquis". De alguna manera, da la sensación de que los estadounidenses, solo por ser estadounidenses, son más inteligentes e ingeniosos que otros, lo cual no es cierto. De hecho, la frase se usó por primera vez en relación..
El escritor de ciencia ficción Isaac Asimov tenía fama de comportarse de forma lasciva en público. Aquí analizamos su postura al respecto, tal y como la expresó en su libro «The Sensuous Dirty Old Man» (1971). En la segunda parte, analizaremos las acusaciones aún más graves contra su hijo, David Asimov.