Un grupo de científicos de Reino Unido hizo un estudio en la población de ardillas eurásicas o rojas y descubrió que son portadoras, desde hace más de cuatro siglos, de la bacteria que causa la virulenta enfermedad en humanos y que en esta región se creía largamente erradicada.
Aunque parezca imposible, las ardillas recuerdan con precisión milimétrica dónde enterraron cada nuez. Pero su método va mucho más allá del simple instinto. La ciencia ha revelado un sistema sorprendente que combina memoria espacial, estrategia y hasta selección de calidad. ¿Qué otras especies comparten este talento inesperado?