Un estudio del Dolmen de Menga, situado en la provincia de Málaga sugiere que los constructores de este monumento megalítico, tenían conocimientos básicos de física, geometría, geología y arquitectura. Para este estudio se utilizaron escáneres láser de alta resolución, fotos que no habían sido publicadas y diagramas de excavaciones anteriores. Los arqueólogos publicaron sus descubrimientos que revelaban nueva información sobre la estructura descubriendo así las habilidades técnicas de los constructores neolíticos.