El agujero de ozono antártico de 2025 se cerró el 1 de diciembre, marcando el cierre más temprano desde 2019. El agujero de ozono de este año también fue relativamente pequeño por segundo año consecutivo, especialmente en comparación con los agujeros de ozono más grandes y persistentes observados entre 2020 y 2023. También exhibió mayores concentraciones de ozono, lo que aumenta las esperanzas de una recuperación continua. La imagen de arriba, creada con datos del Servicio de Monitoreo Atmosférico de Copernicus (CAMS), es una representación 3D
Esta creciente grieta en el hielo antártico amenaza la estación de investigación Halley Six. Nadie sabe exactamente cómo se están produciendo las grietas, cuyo crecimiento puede estar relacionado con el cambio climático. Los investigadores serán evacuados en marzo.
Sustancias de origen humano y otros componentes químicos como retardantes de llama están cada vez más presentes en la Antártida al llegar a través del vertido de aguas residuales, la incineración de residuos y la generación dispersa de estos restos.
Todas las miradas están puestas en la barrera de hielo Larsen C de la Antártida, donde una profunda grieta continúa abriéndose paso y deja un enorme bloque a punto de desprenderse. Cuando finalmente lo haga, quedará a la deriva uno de los mayores icebergs jamás registrados. Pero inc…
El 12 de julio de 2017, un gigantesco bloque de hielo se separó definitivamente de una de las plataformas de hielo que componen la costa antártica. Se trata del iceberg A-68. Este nuevo iceberg es uno de los mayores que el mundo ha conocido, con 5.800 km². Su escisión de la plataforma Larsen C supone un nuevo escenario de vulnerabilidad ante futuros episodios como el que estamos narrando. Hace más de una década que los científicos de la Universidad de Swansea estaban realizando el seguimiento.
La Antártida lleva varios meses dando qué hablar debido a importantes cambios que nos muestran que las cosas no están del todo bien. Todo esto se confirmó cuando hace unos días presenciamos el desprendimiento de un enorme iceberg de 5.800 kilómetros cuadrados, algo que se había detectado en enero de este año.
Las bacterias del género Pseudomonas son capaces de adaptarse a todo tipo de ambientes. Científicos españoles acaban de describir una nueva especie de estos microorganismos que ha sido localizada en la Antártida en el contexto de una investigación internacional.
El 9 de septiembre del mes pasado un satélite de la NASA detectó algo inusual en la Antártida, de repente un agujero de 257 kilómetros de ancho había aparecido en medio de la nada. No es que se haya desprendido un trozo de hielo por el calentamiento del mar, sino que se ha derretido un enorme área en mitad de un desierto congelado. Ha ocurrido más veces, pero nunca en una ubicación tan peculiar.
El pasado mes de julio el iceberg conocido como A68 se desprendió de la plataforma Larsen C. No mucho tiempo después la ESA detectó que el iceberg A68A —de 5.800 km² de superficie, el tamaño de la provincia de Alicante— había iniciado su deriva hacia mar abierto.
Si lo pensamos en un mapa con en proyección rectangular como el de aquí arriba, que son los mapas que estamos más habituados a ver parece que eso de volar de Buenos Aires a Singapur vía la Antártida no tiene mucho sentido. Pero visto en un mapa en proyección polar la cosa cobra todo el sentido del mundo.
Un equipo internacional de investigadores ha encontrado cadenas montañosas junto a una serie de gigantescos cañones escondidos bajo el hielo en cercanías del Polo Sur. Un descubrimiento que podría conllevar enormes implicaciones sobre el medio ambiente.
La capa de hielo de la Antártida perdió alrededor de tres billones de toneladas entre 1992 y 2017, según un análisis de la revista Nature, que publica un total de cinco estudios esta semana sobre la evolución, estado actual y futuro de este continente. Este derretimiento se traduce en un aumento medio del nivel del mar de cerca de ocho milímetros. El proceso se ha acelerado en los últimos cinco años.
Uno de los mayores glaciares de la Antártida, el Pine Island, se derrite de manera irreversible a causa de actividad volcánica recientemente descubierta por los científicos. El estudio publicado en la revista Nature Communications, permite comprender cómo funciona la capa de hielo de la parte occidental de la Antártida y su relación con el cambio climático.