Como muchos británicos afincados en Portugal, Richard Alan se mudó a la soleada región del Algarve para disfrutar de su jubilación. Compró una quinta, se casó con el amor de su vida y comenzó a cultivar un huerto. Fue entonces cuando empezó a quedarse sin agua.
El aguacate es uno de esos alimentos generosos con los platos y que además tiene un sinfín de propiedades saludables. Desde las vitaminas K, C, B5, B6 y E, el potasio y el ácido fólico, perfectos para prevenir las infecciones y catarros, hasta el colesterol bueno, perfecto para el corazón. Además, aporta mucha fibra.
La rápida expansión del cultivo del aguacate por las costas de Granada, Málaga y Cádiz supone toda una serie de impactos sociecológicos que, según el último informe de Ecologistas en Acción, distan mucho de la sostenibilidad. Dicho de otro modo, si hablamos de la cuenca mediterránea: sin añadirle agua extra en zonas donde este recurso no abunda. Y necesita mucha: 350,50 litros para producir un fruto con un peso medio de 350 gramos.
La producción de aguacate durante esta campaña en España se reducirá respecto al pasado año, lo que se notará en una menor disponibilidad en el mercado, ya que en otros países competidores también ha mermado la cosecha del llamado «oro verde», cuyo consumo sigue ganando adeptos en Europa.
Desde la crisis del agua hasta las guerras arancelarias, pasando por el crimen organizado, la deforestación salvaje, las redes sociales, la obsesión por las dietas y la homogeneización de la oferta en esta fase del capitalismo. El aguacate se ha convertido en el gran termómetro de nuestra sociedad. Rudolph Hass era cartero en una zona rural de California durante los años veinte del pasado siglo. Un día compró unas semillas de aguacate para plantar en unos terrenos que poseía y que esperaba poder rentabilizar con ese producto que se empezaba a..