Una joven misionera mormona decidió colgar los hábitos y probar suerte en el mundo del porno. Al mismo tiempo que su fe se esfumaba, el número de seguidores que amculmuaba en las redes sociales no dejaba de crecer. A día de hoy, Addie Andrews, de 30 años, es una de las actrices más cotizadas
En un mundo complejo, globalizado e hiperconectado los gobiernos deben estar preparados para actuar rápidamente ante cualquier emergencia. Es por ello que quizás no haya nada más peligroso que un gobernante con profundas creencias religiosas, esas mismas que prometen falsas seguridades y nublan el raciocinio, puesto que ¿para qué actuar si la divina providencia ya proveerá?