La construcción de piscinas está prácticamente parada. Los fabricantes de tablas de surf decepcionan a clientes que sueñan con hacer piruetas en las olas. Las listas de espera para embarcaciones nuevas se prolongan durante meses. Hay un culpable común: la fibra de vidrio.
Si bien el cambio climático afecta a todo el planeta, su principal consecuencia es que vuelve más extremos y persistentes los eventos climáticos: las olas de calor traen mayores temperatura y son más prolongadas. Lo mismo sucede con las inundaciones, las nevadas, los incendios… Aunque aquí en la Tierra tenemos una ventaja: por más aterradores que sean estos cambios sabemos que todo lo que cae de la atmósfera es agua. Sucia, líquida, sólida o limpia, pero agua.
un estudio ha descubierto niveles preocupantes de partículas de fibra de vidrio contaminado la cadena alimentaria a través de poblaciones naturales de bivalvos. Material muy usado en la fabricación de embarcaciones desde los años 60 y hasta ahora se consideraba duradero e inocuo, pero los investigadores afirman que estos hallazgos plantean problemas urgentes tanto medioambientales como sanitarios. Las partículas de PRFV se han detectado en los tejidos blandos de ostras y mejillones recogidos cerca de un astillero.
Las autoridades han pedido a quienes dispongan de este producto que se abstengan de consumirlo. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) ha alertado de la presencia de fragmentos de vidrio en botellas de tinto de verano de La Casera. Ante ello, ha recomendado a todos aquellos que tengan en sus domicilios productos relativos al 'tinto de verano limón', 'tinto de verano limón 0.0' o el 'tinto de verano gaseosa' pertenecientes a la marca que no se consuman.