Las plantas eran una parte importante del menú de los neandertales que vivieron en las regiones mediterráneas más cálidas de Eurasia, hace entre 180.000 y 30.000 años. Pero los paleoantropólogos habían supuesto durante mucho tiempo que ese no era el caso en regiones más frías.
El aumento de la población mundial está provocando que la demanda de proteína se incremente. Al mismo tiempo, cada vez hay más conciencia de la insostenibilidad de las fuentes empleadas en la actualidad, dominadas por proteínas animales. El problema radica, en parte, en las grandes extensiones de tierra y las elevadas cantidades de agua que requiere la ganadería y el impacto sobre el medio ambiente que genera.
Según la OMS, el descenso en el consumo de lácteos, que en los últimos años se han sustituido por bebidas vegetales, pone en riesgo los niveles de yodo. (...) Según los expertos, el cuerpo necesita yodo para producir hormonas tiroideas que controlan el metabolismo del cuerpo y otras funciones importantes. Además, es necesario para el correcto desarrollo de los huesos y el cerebro durante el embarazo y la infancia.
Un artículo publicado en ACS Food Science & Technology describe el uso exitoso de ingredientes vegetales para imitar calamares con la suavidad y elasticidad características de los mariscos reales. Las alternativas vegetales a los mariscos deberían tener sabores, texturas y contenido nutricional similares a los alimentos que imitan. Recrear las propiedades de los anillos de calamar fritos, que tienen un sabor neutro y una textura firme y masticable después de la cocción, ha sido un desafío.