“Zumo de limón orgánico procedente de concentrado” se puede leer en la etiqueta de una bebida de frutas que se vende en los supermercados. La botella translúcida y su decoración vegetal y algo hipster muestra por dónde van los tiros: la industria alimentaria está captando cada vez más señales del desconcierto alimentario general y está obrando en consecuencia. Por ejemplo, ya proliferan en las estanterías de los supermercados los ultraprocesados veganos, hamburguesas de seitán o salchichas de tofu adobadas con toda clase de aditivos.
Migros, la mayor cadena de supermercado de Suiza, acaba de lanzar un huevo duro vegano que estará disponible en sus tiendas de Zúrich, Basilea, Lucerna y Ginebra este noviembre a 4,40 (4,15 euros) francos suizos el paquete de cuatro. No es solo una curiosidad gastronómica más. Mientras la opinión pública se centra en la carne de mentira y en las "hamburguesas" sangrantes, decenas de compañías de todo el mundo están inmersas en una carrera a contrarreloj por encontrar el "santísimo grial" de las proteínas alternativas: el huevo duro de mentira.
La patronal pesquera Conxemar ha expresado preocupación porque el etiquetado de las alternativas veganas al pescado creen confusión en los consumidores. Sería creíble que detrás de estas afirmaciones hay una preocupación sincera, si no fuera porque la industria pesquera es, según Naciones Unidas (FAO) y la Comisión Europea, el segundo sector que más fraudes intencionales comete en el etiquetado. ---- Texto completo en: https://www.lahaine.org/mm_ss_est_esp.php/las-lagrimas-de-cocodrilo-de