Los votos en blanco se computan, pero no se representan. Obtienen una mención en el recuento durante la jornada electoral y un asiento contable en los resultados del BOE, pero, más allá de eso, carecen de presencia política. Que ni siquiera modifiquen el quorum es revelador: a efectos prácticos, entre votar en blanco y abstenerse no hay ninguna diferencia. Si se transformaran en escaños vacíos, esos votos adquirirían representación política, no meramente aritmética. La sola presencia de esos escaños huérfanos supondría una demanda de novedades
Los datos que revela el último censo del Instituto Nacional de Estadística (INE) publicados este mismo viernes son demoledores y ayudan a entender una cuestión, la de la vivienda, que se ha convertido en todo un problema para un grupo relevante de personas en nuestro país. Según la búsqueda del INE, el 9,3% de los pisos en Barcelona -un total de 75.000- están vacíos, y en un 9% sólo vive gente tres meses al año. Por tanto, en casi 150.000 pisos no vive ningún núcleo familiar habitualmente.
Se está moviendo en Escaños en Blanco crear una plataforma para iniciar una Iniciativa Legislativa Popular en Valencia, para que en las próximas elecciones autonómicas, los votos en blanco se tengan en cuenta en el reparto de escaños, igual que el resto de votos válidos (a partidos) y los escaños que le correspondan se queden vacíos.