Acabo de leer una noticia en KDE Blog en español que, en un principio, me ha dejado pensativo. A mí no me gusta mucho la política, y leer sobre KDE Eco, una iniciativa que trabajará para que el software sea energéticamente eficiente, me ha hecho pensar en Mozilla, una compañía que tanto un servidor, como su compañero Diego y algunos usuarios criticamos que se centre en todo, menos en su software estrella. Pero no, lo de KDE no va sólo por ahí. En KDE Blog lo explican muy bien: «las razones no son simplemente económicas«, algo que [...]
Al elegir a quién seguir en las redes sociales o los contenidos personalizados de determinados medios creamos burbujas de información que producen un aislamiento intelectual de los puntos de vista contrarios. Estas “cámaras de eco” refuerzan las visiones personales y, por ello, nuestra interpretación del mundo.
Cuando llegué a casa decidí buscar en Google: "¿Cuánto desperdicio hace el ser humano promedio en un año?" Y desde ese momento, amigos míos, bajé por un agujero negro muy aterrador. Leí sobre la crisis oceánica, las predicciones del calentamiento global y la alta tasa de extinciones de especies.
El consejero de Ciencia, Innovación y Universidad, Borja Sánchez, visitó hoy el IES Alto Nalón de Barredos, donde mantuvo un encuentro con los estudiantes de FP que participaron en el Shell Eco-marathon, una competición de bajo consumo promovida por la multinacional Shell y en la que el equipo lavianés fue el mejor en la categoría diesel. Sánchez felicitó al alumnado, profesorado y dirección del instituto por el trabajo que desarrollan, "un verdadero ejemplo de innovación" en el ámbito educativo.
Soy de los que piensan que el exceso de polarización es tóxico para la democracia y que, si bien la discrepancia es necesaria, también es necesario que quienes discrepan sean capaces dialogar entre ellos. Por eso viví con tristeza la emigración de mucha gente de X a Bluesky. Es una fractura que me parece negativa como síntoma y, además, empobrecedora, porque pienso que favorece aún más las cámaras de eco.
“Zumo de limón orgánico procedente de concentrado” se puede leer en la etiqueta de una bebida de frutas que se vende en los supermercados. La botella translúcida y su decoración vegetal y algo hipster muestra por dónde van los tiros: la industria alimentaria está captando cada vez más señales del desconcierto alimentario general y está obrando en consecuencia. Por ejemplo, ya proliferan en las estanterías de los supermercados los ultraprocesados veganos, hamburguesas de seitán o salchichas de tofu adobadas con toda clase de aditivos.
Cuando el amigo quiropráctico de Adrián Hernández le comunicó allá por 2009 que había encontrado a la persona idónea para llevar adelante su proyecto disruptivo, jamás imaginó que aquella llamada daría lugar en un futuro -aún lejano por aquel entonces en el tiempo- a la relocalización de la industria del calzado en España.
Y es que ya sabemos que las redes sociales tienden a generar cámaras de eco por la simple inercia del comportamiento de sus propios usuarios. Pero, hay agentes externos que pueden contribuir a que se creen esos submundos ideológicos o tendentes a lo radical.
Cuando los factores medioambientales se suman a la economía se produce un cambio de paradigma. Esa es la tesis central de la bioeconomía, uno de los campos de estudio de Óscar Carpintero, profesor de Economía Aplicada y miembro del Grupo de Energía, Economía y Dinámica de Sistemas (GEEDS) de la Universidad de Valladolid. Óscar es autor de más de una treintena de trabajos, entre los cuales se incluyen «El metabolismo de la economía española» y «La bioeconomía de Georgescu-Roegen».