Un modelo computacional sin precedentes permitió a un equipo internacional de científicos observar con una precisión inédita los complejos fenómenos magnéticos que agitan el espacio interestelar en la Vía Láctea. Esta innovación desafía teorías astrofísicas vigentes y abre nuevas posibilidades para la predicción de riesgos en misiones espaciales y la visualización científica de procesos cósmicos.