Vivimos con la mente siempre encendida. Entre notificaciones, reuniones, redes sociales y tareas pendientes, nuestro cerebro apenas encuentra espacio para descansar. Y, al igual que un ordenador saturado de procesos, empieza a ir más lento, a cometer errores y a sobrecalentarse. De ahí surge un concepto cada vez más comentado: el modo ahorro mental, una forma de describir cómo nuestro cerebro intenta protegerse del exceso de información apagando lo que no considera urgente.