Ansiolíticos, antihistamínicos, relajantes musculares, antidepresivos o ciertos analgésicos pueden provocar somnolencia, visión borrosa, disminución del tiempo de reacción o descoordinación, según recoge la guía de medicamentos y conducción de la Dirección General de Tráfico (DGT). Si a estos efectos se añade el cansancio acumulado, las altas temperaturas del verano o la conducción prolongada, el riesgo aumenta de forma significativa.