Llevamos más de un año conviviendo con el SARS-CoV-2, el virus causante de la enfermedad COVID-19. En este camino, la comunidad científica ha realizado miles de investigaciones, con el objetivo de entender con lujo de detalles todos los aspectos médicos, biológicos, físicos y químicos de este inesperado huésped. Sin embargo, hasta hace pocas semanas no contábamos con una imagen real del virión, es decir, una reproducción microscópica conseguida a través de un único experimento y una única muestra.
Un estudio liderado por investigadores del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), en Burgos, publicado en la revista Radiocarbon, muestra el impacto del uso reiterado de la microtomografía computarizada (micro-CT), una técnica supuestamente no destructiva, en el estado de conservación de los restos fósiles, a los que puede causar daños irreversibles.
Las sociedades científicas reclaman la oportunidad de 'salir en la búsqueda' de los pacientes con riesgo de este tumor agresivo. De momento en España no se van a realizar cribados en cáncer de pulmón. Se trata de un tumor agresivo, cuyas cifras de mortalidad caminan de la mano de los nuevos casos: más de 30.000 cada año y solo un 19% de los pacientes sobrevive cinco años después del diagnóstico. Esto se debe a que ocho de cada diez neoplasias se detectan en fase avanzada, cifra que se invierte cuando se consigue descubrir de forma precoz: el 8