La distancia contemplativa
“Dulce es ver el gran mar alborotado por la tempestad, y contemplar desde la tierra el enorme esfuerzo del otro; no porque ver su sufrimiento proporcione placer, sino porque es dulce saber de qué males te has librado. Dulce es asimismo contemplar grandes batallas de encrespada guerra en la llanura sin formar parte del peligro, pero nada hay más placentero que estar solo en los altos espacios serenos, bien protegidos por las enseñanzas de los sabios, desde donde puedes guardarte de la soberbia de los demás y verlos errar aquí y allá y rondar perdidos el camino de la vida, careciendo de…