Si diriges una empresa cuya propuesta de valor se basa en la capacidad de detectar patrones, predecir resultados y conectar puntos que otros pasan por alto, cabría pensar que alguien en la empresa habría advertido que demandar a una pequeña revista independiente por publicar un reportaje poco halagador, pero veraz, solo garantizaría que millones de personas más lo leyeran. Y, sin embargo, aquí estamos.
Incluso hoy, los científicos desconocen por qué soñamos. Pero ahora hemos encontrado una vía para comunicarnos con los soñadores lúcidos, gente que puede controlar sus sueños, en un intento que nos puede ayudar a explorar lo que sucede en nuestro cerebro mientras dormimos.
Todo comenzó en Nueva York en Enero del 2006, un psiquiatra tenía un día de trabajo normal, un paciente le describió a un hombre con el que soñaba frecuentemente y aseguraba no conocer, lo extraño es que este hombre en algunas ocasiones le daba algunos consejos para aplicar en su vida personal, un hombre con problemas de calvicie, cejas grandes y labios pequeños, el psiquiatra hizo un dibujo con estas características sin darle mayor importancia y lo dejó sobre su escritorio.
La forma en la que se presenta la arquitectura en nuestras creaciones oníricas guarda siempre un halo mágico. A veces, las estancias en las que nos encontramos son conocidas. En ocasiones, esa sensación de familiaridad es solo una fantasía: podemos soñar con un apartamento en el que nunca hemos vivido, pero transferir en él sin querer los sentimientos nostálgicos que nos retrotraen a un lugar de nuestro pasado.
Sobre una plataforma marina perdida en la niebla, el malvado Krank envejece prematuramente, pues carece de una cualidad esencial: la facultad de soñar. Por esta razón, rapta a los niños de la ciudad para robarles sus sueños. Sus compañeros de infortunio son: Irvin, un cerebro que flota dentro de un acuario, la señorita Bismuth y una banda de clónicos. Al otro lado de la niebla, en la ciudad portuaria, se encuentra One, una fuerza de la naturaleza ingenua, pero extraordinariamente valiente, que busca a su hermano pequeño desaparecido.
Un estudio reveló las causas detrás de la falta de sueños en ciertas personas mientras duermen. Recordar o no los sueños está ligado a la actividad del lóbulo parietal del cerebro, responsable de procesar la información sensorial. Estudios señalan que quienes lo tienen más activo suelen tener sueños más vívidos y fáciles de recordar. Aunque no soñar pueda parecer extraño, no representa un problema de salud en sí mismo.
El duelo es una vivencia humana universal, inevitable y profundamente emocional que se experimenta después de una pérdida significativa, como la muerte de un ser querido, de una mascota, de un trabajo, entre otras muchas causas posibles. Sin embargo, -aunque poco valorado y mucho menos reconocido- también existen duelos invisibles por la pérdida de proyectos, sueños, o expectativas que no llegan a concretarse pero que tenían un fuerte significado para el individuo.
Soñar permite al cerebro asociar recuerdos del día con experiencias pasadas, y es precisamente la desactivación de la corteza frontal dorsolateral durante el sueño lo que facilita esta conexión. Al apagarse temporalmente esta zona del cerebro encargada del control racional, se liberan funciones como la creatividad y la capacidad de imaginar sin las barreras de la lógica cotidiana. Crivelli aclaró que, aunque muchas veces soñamos con situaciones recientes, el contenido del día anterior representa apenas el 2% de lo que soñamos.
Delirium Tremens, una banda de rock vasco originaria de Mutriko (Gipuzkoa), activa principalmente entre finales de los años ochenta e inicios de los noventa “Ametsetan” es en realidad una adaptación en euskera de la canción de AC/DC Walk All Over You, perteneciente al álbum Highway to Hell