La gran estafa del 78: por qué lo que tenemos no es una democracia (y está diseñado para no serlo)
Llevamos años —décadas, incluso— debatiendo sobre las consecuencias sin atrevernos a mirar las causas. Hablamos de corrupción, de politización de la justicia, de instituciones colonizadas por las siglas de turno, como si fueran plagas bíblicas o accidentes meteorológicos. Pero, ¿y si nada de esto fuera un error? ¿Y si la ineficiencia, el saqueo y la impunidad fueran el resultado exacto para el que fue diseñada nuestra arquitectura política?.