Solemos tener asimilado que una siesta es aquella cabezada que se hace después de comer, la cual es aconsejable realizar siempre y cuando no sobrepase los 20 minutos o media hora y se convierte en algo que nos ayuda a reponer fuerzas para seguir con nuestra rutina durante el resto del día. Como ya expliqué ...
Ramón García presenta En compañía en Castilla La Mancha Televisión, un programa en el que busca pareja a personas de la tercera edad. Pero además, cada día llama a un hogar manchego para intentar regalar un jamón, la única condición del concurso es que la persona conteste: "Ramón, ¿me regalas un jamón?".
Dormir un rato en mitad de la jornada no solo ayuda a recargar energías, también tiene efectos directos en el cerebro. Diversos estudios científicos apuntan a que una siesta corta —entre 20 y 30 minutos— mejora la memoria, la concentración y la capacidad de aprendizaje. Según expertos en neurociencia, el cerebro aprovecha el sueño ligero de la siesta para consolidar recuerdos recientes y procesar información adquirida durante la mañana.