De un modelo sostenible con tres plataformas, vamos a pasar a otro con todo el contenido fragmentado y mucho más costoso. Fue bonito mientras duró. Los dos últimos años hemos vivido un momento histórico, el del desembarco de las plataformas online que llevó a que casi todo el mundo apostara por consumir contenido de forma legal en nuestro país. Siempre se dijo que Netflix no venía porque aquí éramos unos piratas, pero se demostró que lo que faltaba era oferta, acceso e información.
A algunos les gusta esperar pacientemente que salga el episodio de una serie para verlo, pero muchos prefieren maratonear y disfrutar una serie de principio a fin sin ningún tipo de interrupciones. ¿Te sentiste identificado? Pues cualquiera de los títulos que aparecen en esta lista tienen todo lo necesario para dejarte enganchado.
Ya no hay más dudas. Series.ly, la mítica web de descargas, era totalmente legal. La Justicia ha cerrado el caso, con una sentencia absolutoria firme. Se pone punto final a un caso que lleva casi una década sonando y donde ha quedado demostrado que no había delito contra la propiedad intelectual.
La edad de oro de la televisión corre el riesgo de saltar por los aires por el exceso de contenidos. Hace más de un año, el presidente del canal estadounidense FX Network, John Landgraf, ya avisó de que "simplemente hay demasiada televisión". El productor norteamericano acuñó el término peak TV, traducible como pico televisivo, para describir la sobredosis de series, películas y documentales que hay hoy en día a disposición del gran público.
Al menos ocho universidades públicas españolas y cuatro privadas, más un centro universitario, mantienen vínculos con instituciones académicas israelíes que apoyan las acciones bélicas en Gaza que suman más de 35.000 muertes, la inmensa mayoría civiles. Son 12 rectorados que deberán revisar sus lazos con esos centros, después de que la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) acordara la semana pasada “romper relaciones” con sus homólogas israelíes que no estuvieran comprometidas con la paz.
La construcción en España empieza a olvidar la grave crisis que costó la pérdida de 1,3 millones de trabajo en el sector. Para muestra, un botón: las empresas españolas se han convertido en los grandes postores en las subastas de equipamiento de construcción -como bulldozers o grúas- que se celebran en Países Bajos y Francia.