En Japón la población está envejeciendo a pasos agigantados. Algunos ancianos toman decisiones desesperadas como ir a la cárcel o minijobs para jubilados (el último trabajo). El vice primer ministro de Economía, de 73 años, llegó a decir: «El problema de los gastos enormes que conlleva la tercera edad tan solo va a resolverse cuando los incitemos (a los ancianos) a darse prisa en morir»