La escasez de semiconductores, la misma que arrastra la industria desde hace dos años, sigue dejando consecuencias en 2022. Ante la dificultad para hacerse con componentes, Canon ha optado por una medida salomónica: prescindir de chips que incorpora habitualmente en sus cartuchos para impresora. Para salir del paso ahora está enseñando a sus clientes cómo saltarse los mensajes que alertan de la falta de piezas que, entre otras cosas, garantizan que el producto es original.
Europa ha dado un empujón más al plan para incrementar su peso en la industria de los microchips con un nuevo proyecto en suelo comunitario. Dos firmas de semiconductores, STMicroelectronics y GlobalFoundries, van a construir una megafábrica en Francia, con una inversión de 5.700 millones de euros y financiación pública.
Cuando Morris Chang, fundador de Taiwan Semiconductor Manufacturing Corporation (TSMC), asistió a un evento en el sitio de construcción de una planta gigante de fabricación de semiconductores en Arizona, Estados Unidos, habló sobre cómo la geopolítica ha cambiado drásticamente la situación que enfrentan los fabricantes de semiconductores que luchan contra numerosas restricciones.
Durante la última década el Gobierno chino ha repartido muchos miles de millones de euros entre las empresas consolidadas y las de nueva creación que podían contribuir al desarrollo de su industria de los chips. Como cabe esperar, las empresas que se han beneficiado de este impulso económico han adquirido una serie de compromisos con el Estado chino que no todas han sido capaces de respetar. Ejecutivos de algunas de las mayores compañías de semiconductores del país han sido acusados de delitos de corrupción por la Administración. Y detenidos
El objetivo es fomentar el crecimiento y la competitividad de la industria de chips en esas regiones, según recoge el acta fundacional de la Alianza presentado este jueves en el Comité Europeo de las Regiones (CdR).
SMIC es la punta de lanza en la industria de los semiconductores de China, y su último gran éxito coloca a este país inesperadamente cerca de EEUU, Taiwán o Japón. El pulso que sostienen China y la alianza liderada por EEUU dio un giro inesperado hace apenas dos semanas. Las sanciones que los Gobiernos de Donald Trump primero y el de Joe Biden después han dirigido hacia las empresas chinas persiguen frenar el desarrollo tecnológico y armamentístico del país liderado por la Administración de Xi Jinping.
La UE y EE UU se propusieron tener plantas de semiconductores tras el covid pero los proyectos de Intel, Samsung o TSCM no dejan de acumular retrasos. La explicación de por qué cuesta tanto se encuentra en Japón. Aunque la pandemia del covid se ha enterrado en el fondo del imaginario colectivo, hay heridas que siguen muy abiertas. La de los semiconductores es una de ellas. La película es de sobra conocida. Un extraño virus que tiene como supuesta zona cero un mercado de animales de Wuhan se expande a una velocidad pasmosa por el mundo.........
Presumiblemente el Gobierno chino ha optado por mantener unos días de margen con la esperanza de llegar a algún acuerdo con su homólogo estadounidense y relajar un poco la tensión. No obstante, la respuesta de China a EEUU no pasa únicamente por establecer nuevos aranceles; también ha optado por suspender las licencias de importación de los productos pertenecientes a seis empresas estadounidenses, así como por imponer más controles a la exportación de algunas tierras raras.
La SRAM es el estándar más rápido y recomendado en la actualidad, pero eso podría cambiar en cualquier momento, ya que la DRAM podría nivelarse o incluso superarla en algunos aspectos. Sí, la tecnología de la memoria RAM podría ser distinta en algunos años, con mejoras en energía, velocidad y precio más económico. La Unión Europea se está centrando en el desarrollo de los chips de memoria para competir con EE. UU. y Asia en el ámbito tecnológico, ya que en los últimos años Europa se ha atrasado un poco en el sector.
Desde la caída de la Unión Soviética, los Estados Unidos han demostrad una profunda hostilidad hacia Rusia. Se ha visto por una parte por el constante lanzamiento de sanciones económicas hacia Rusia, y por otra parte, por las intervenciones militares junto a sus aliados