Astrid Lindgren inventó a la irreverente niña de las coletas rojas "en respuesta a los horrores de la Segunda Guerra Mundial y el nazismo". Un nuevo documental, en el que participan sus descendientes, lo explica.
Misteriosos destellos aparecieron en las placas fotográficas del mayor estudio astronómico de la época. Eran tan breves que muchos creyeron que eran ovnis. Pero un análisis moderno ha revelado algo más perturbador: cada vez que la Tierra detonaba una bomba atómica, el cielo respondía con un parpadeo de luz. Entre 1949 y 1957, un grupo de astrónomos en California registró algo que parecía imposible. En sus imágenes del firmamento, aparecían puntos de luz que no estaban antes ni después. Cada destello duraba menos de una hora y desaparecía sin de