El líder de Se Acabó la Fiesta (SALF), que durante más de cuatro minutos carga contra “el sistema criminal” y contra Hacienda, también ha prometido, “esta vez sí”, sortear entre sus seguidores la multa o pena de prisión que le imponga la justicia, tal y como dijo que iba a hacer con su sueldo de eurodiputado, aunque luego se desdijo.
En una estrategia «entre innovadora y medieval», según sus propios integrantes reconocen, dos familias españolas han acordado casar a sus respectivos hijos para poder sumar los seguidores que uno y otro tienen en las redes sociales con el fin de «preservar e incrementar el patrimonio digital».